¿Te suena?
Te levantas de la cama y tu cabeza ya está a mil revoluciones: hijos, trabajo, casa… ¿Qué toca hoy?
Te vas a vestir y te insultas un poco en el espejo. Ya no tienes el cuerpo que tenías, pero venga, rápido, no hay tiempo.
Te arreglas para que no se note que estás agotada y le pones actitud. Un suspiro y para adelante. Puedes con todo, ya falta menos para las vacaciones.
Te preguntas si realmente te merece la pena pasar las próximas 8 horas en ese trabajo, pero, al fin y al cabo, te distraes, necesitas el dinero y ya lo dominas, no te puedes quejar hay gente peor… otro suspiro y a continuar.
Cuando terminas la jornada, sigues activa. Siempre tienes algo pendiente y la mente taladrándote para que no se te olvide nada.
Sabes que te vendría bien ir al gimnasio, a esas clases que te gustaban, meditar un poco, leer ese libro que tienes a medias, ir a terapia, quedar con una amiga, salir de la monotonía…
Pero piensas: «¿Para qué? Qué pereza. No tengo tiempo ni ganas. Ya tengo demasiadas cosas que hacer y, encima, todo lo dejo a medias».
Así que, para no sentir ese vacío en el pecho ni escuchar esos pensamientos de mierda, te haces una ruta por TikTok, Instagram, YouTube y alguna tienda online.
Es tu momento de paz. Te aísla, te entretiene y hasta te sientes acompañada, pero cuando dejas el móvil, tu vida sigue igual o peor, porque ahora sientes que has perdido el tiempo.
Llega la noche. Se hace el silencio… No sabes si dormirás bien. Solo sabes que, aunque parezca que tienes todo bajo control, no controlas absolutamente nada. No sabes qué haces con tu vida, no sabes cómo has llegado hasta aquí y no sabes cómo salir de este bucle en el que no puedes ser feliz a pesar de tenerlo todo.
De nuevo esos pensamientos: ¿Esto es la vida? ¿Será que el tiempo está muy raro? ¿La gente en general está amargada o me pasa solo a mí? Supongo que habrá rachas, pero cuánto me está durando esta vez…
Si has llegado hasta aquí y te sientes identificada, tranquila, te comprendo y tiene solución.
Se llama vacío existencial y, lo siento, no se llena con compras, ansiolíticos, el premio gordo de la lotería ni con las vacaciones de verano.
Déjame adivinar...
Notas cambios de humor repentinos, como si fueras una montaña rusa emocional.
Tanto, que te cuesta hacer planes y comprometerte con la gente porque no sabes cómo te sentirás en el momento en que tengas que cumplir.
Te sientes todo el día cansada, postergando tareas, y de repente tienes picos de energía en los que quieres hacer muchas cosas en poco tiempo.
Y, si has buscado ayuda, has escuchado esto:
Hormonas.
Si tienes entre 30 y 40: estás en algún ciclo menstrual.
Entre 40 y 50: perimenopausia.
Más de 50: menopausia.
Si has profundizado un poco más en la autoayuda, has escuchado esto:
Estrés o ansiedad.
Medita, pasea, haz yoga, pilates, deporte de fuerza, relájate, baja el cortisol…
Y quizá hayas probado alguna limpieza energética, convertirte en tu mejor versión, pensamiento positivo, charlas motivacionales…
Pero, si eres sincera, no sabes ni lo que estás haciendo.
Tienes mucha teoría para ayudar a cualquiera que lo necesite, pero tú no la aplicas en tu vida.
Me presento. Soy tu coach emocional, si me lo permites, y desde 2014 estoy ayudando a personas como tú a recuperar la paz, para dejar de ser una locomotora y convertirse en esa mujer luz que todos queremos tener cerca (sin dejar de tener una vida activa).
Tengo un lema: no sirve todo para todos.
Cada persona está en un momento vital. Es única y especial.
Por eso, no creo en los procesos terapéuticos largos ni estoy de acuerdo en que, para ver resultados, haya que tener paciencia.
Hoy tengo un regalo para ti.
Ya son cientos de personas las que han pasado por mi programa de ITR (Impacto y Transformación Rápida).
Este mes estoy abriendo la agenda para procesos individualizados en el centro de Leioa o en formato online.
Puedes seguir con tu vida y quizá no nos veamos nunca
O puedes dar el primer paso hacia el cambio y pulsar el botón para ver el regalo y la propuesta